I Concurso de Relatos eróticos de Gozamanía

I Concurso de Relatos eróticos de Gozamanía (11)

I Concurso de Relatos eróticos de Gozamanía.


Ya tenemos ganadores!
Después de dos meses de duras votaciones el resultado es el siguiente:

1º Premio: vale de compra para la tienda Gozamanía valorado en 35€
Relato ganador: Viaje a Barcelona con 161 votos.
Autor: Chofre

2º Premio: vale de compra para la tienda Gozamanía valorado en 25€.
Relato ganador: Un sueño soñado con 126 votos.
Autor: Bohemian

3º Premio: vale de compra para la tienda Gozamanía valorado en 15€.
Relato ganador: Sexo en la red con 81 votos.
Autor: La duquesa.

Los tres vales podrán ser canjeados hasta el 31 de diciembre de 2012.

Enhorabuena a los 3 ganadares y muchísimas gracias a todos por participar.

"La acosté, le quite su ropa, dejando al aire unos deliciosos senos, coronados por unos grandes y puntiagudos pezones rosados. Me lancé sobre ellos para besarlos, chuparlos, en medio de los gemidos de Jay. Nos apretábamos fuertemente, como si trataremos de fundirnos en uno solo..."

La viuda de mi amigo.

Juan y yo crecimos juntos, jugamos juntos y tuvimos nuestras primeras novias juntos. Pero el tiempo cambió parte de nuestros planes.

Al llegar el tiempo de la universidad, yo me mudé a otra ciudad a estudiar mi carrera de médico, la que al cabo de los años y con muchos sacrificios y esfuerzos, pude concluir.

En ese entonces yo era totalmente ajeno a las cosas que pasaban en mi ciudad natal Guayaquil. Mi familia me tenía alejado de toda buena o mala noticias que ahí ocurriera.

Faltando unos pocos días para recibirme de médico, me encontré con un amigo del barrio, quien me informó que Juan había fallecido en un trágico accidente de tránsito. La noticias me trastornó bastante, ya que Juan había sido mi mejor y gran amigo, y me hubiera gustado ayudar en algo o estar en su funeral al menos, por lo cual llamé a su casa y conversé con su mamá, quien me informó que Juan había dejado a su mujer casi recién casados, le pedí que me esperara que yo iría dentro de pocos días.

Pasaron los días y me recibí con honores y todo eso, pero mi mente estaba en regresar a mi ciudad, no sólo para visitar a mi familia, sino para consolar a la mamá de Juan, conocer de la mujer de mi amigo, y saber qué fue lo que realmente paso.

Efectivamente, regresé a mi ciudad, y luego de instalarme, fui a visitar a la mamá de Juan. Ella es una señora bastante joven y bien presentada para su edad (42), pero la encontré bastante mal, la muerte de su hijo le había afectado bastante. Al verme, rompió en llanto, recordando a su hijo. Conversamos bastante y me preguntó si deseaba conocer a su nuera, a lo que respondí que me encantaría.

Luego de arreglarse salimos hacia la casa de su nuera. Elena tocó el timbre y apareció un preciosura de mujer. Jay- así se llama- es un preciosa mujer de 1.70 mts. Algo trigueña y unos grandes y bellos ojos verdes, tiene su cabellos largo hasta media espalda. Su cuerpo es una maravilla, buenas tetas, firmes y paraditas, un culo maravilloso y unas piernas digna de una modelo.

En fin, era una verdadera mujer a pesar de sus tiernos 22 años. Elena me presentó y la verdad es que, yo quedé totalmente cautivado por ella desde ese mismo instante.

Habían pasado tres meses de la muerte de Juan, y ella (Jay) aún estaba sumida en llanto, por lo cual traté de consolarla y la atraje hacia mí, por lo que ella reaccionó tratando de alejarse, por lo que Elena -su suegra- le dijo que yo había el mejor amigo, como un hermanos para Juan y que era como parte de la familia. Ante eso, Jay accedió que la abrazara, pero notaba en ella cierta resistencia.

"Ahora sí, ¡Empieza a pajearte muy despacio!. Aprieta con suavidad tus testículos; desliza las yemas de los dedos por el tronco de tu verga y acaríciate el glande con la palma de la mano…"

Sexo en la Red (3º PREMIO)

La semana pasada mi amigo "Julio" y yo tuvimos a través del MSN una charla muy erótica y práctica. Tal vez y mientras lees este relato, tú también te hagas una paja, querido lector.

¡Hola guapo!. ¿Qué tal?.

¡Hola!. Aquí solito y sin nada que hacer, aunque ahora contigo algo mejor. La compañía siempre se agradece…y si es la tuya, más todavía.

Sonreí al leer lo que me dijo y le envié un besito. Durante un largo segundo se hizo el silencio, y después él dijo:

Tus videos me han consolado más de una tarde aburrida. ¿Te mandé un e-mail agradeciéndotelos, ¿Lo leíste?.

Sí, pero tú ya sabes que hacer y por mi hazlo…

¡Gracias!. La verdad, me excita cuando me dices que me masturbe, es como que me siento excitado de obedecerte…

¡Eres muy sumiso!.

Sí, pero no con todo el mundo; sólo con quién es capaz de hacerme excitar con eso…

Y por lo visto yo te hago sentir así, ¿Verdad?.

" En cuanto tuvo el camino libre comenzó a acariciarme el clítoris proporcionándome un placer que me hizo gemir continuamente, gemidos que se apresuró a amortiguar con su boca, sentía un calor enorme allí abajo, un placer como nunca hasta ahora había sentido, y me sentí mujer..."

MI PRIMERA VEZ

Con unos cuantos años cumplidos mis pechos, pequeños, pero muy firmes, con sus pezones morenos y casi siempre puntiagudos, tiesos, empezaron a llamar la atención de los chicos. Sentir sus miradas en mi cuerpo y ver sus ojos de deseo hacía que me excitara, que mis pezones se pusieran duros, que sintiera un peculiar picorcillo en mi coñito, una humedad que desde entonces no me ha abandonado y se ha convertido en mi compañera constante, pues salvo muy contadas ocasiones estoy permanentemente húmeda, algo que excita sobremanera a mis compañeros sexuales.

Mis primeros escarceos amorosos o sexuales fueron como todas, besos con lengua, manoseos en mis pechos, lo cual lo único que conseguían es que volviera a mi casa húmeda, nerviosa e insatisfecha, con deseos de algo más.

En ese tiempo me convertí rápidamente en la "putilla" del barrio, era una "tía que traga, que se deja", como comentaban los chicos entre si, lo cual hacía que me invitaran uno tras otro a merendar, al cine o a dar un paseo por algún parque. En poco tiempo me habían besado y manoseado todos los chicos de mi edad del barrio.

"Nos movimos al unísono entrando y saliendo mientras Marta gemía ante cada embestida, hasta que finalmente nos corrimos sudorosos entre expresiones de placer y pasión..."

Fantasía de tres.

Durante nuestras relaciones sexuales en los últimos años de matrimonio, ambos fantaseábamos, con situaciones donde algún hombre o mujer compartía nuestros juegos y los incorporábamos en el momento preciso. Ella solía ponerse lencería erótica, portaligas, medias y corpiños transparentes, pero el momento álgido ocurría cuando mágicamente nombraba e invitaba a un tercero para compartir la cama.

Recuerdo, que era una constante que yo le pidiese que invitara a alguien que desease, y ella reticente al principio finalmente accedió cuando yo le confesé mi fantasía con una amiga suya, que me ratoneaba desde hacía tiempo. Era fantástico, empleaba todas mis caricias para excitarla y ella me respondía de la misma manera con un mete y saca prolongado, hasta que invocando el nombre mágico de Antonio su primer amante, comenzaba a gemir y a abrir casi con desesperación, con sus dos manos las nalgas como ofreciendo su orificio anal para una doble penetración, y mientras nos nombraba a los dos, gozaba de un orgasmo ruidoso y prolongado. De más esta decir, que yo me ponía a mil y acelerando mis movimientos derramaba mi esperma a raudales dentro de su concha húmeda y generosa, terminando sudorosos y felices.

"de igual forma mi lengua, mis manos recorrieron sus puntos más sensibles, por supuesto hicimos el 69, si es que así se le llama también entre mujeres, sus jadeos me ponían extremadamente cachonda hasta que por fin sentí un calorcito muy rico que se acrecentaba en mi vagina cada vez más y más amenazando con esparcirse por todo mi cuerpo y no pude evitar que un grito saliera de mi garganta – ¡ahh, aahhhhhhh, aaaahhhhhhhhhhhhhh!.

El amor entre mujeres es lo mejor que pudo pasarme.

Mi pseudónimo es Fanny, debo decirles con todo orgullo que ahora sé que soy totalmente lesbiana, enamorada de una mujer que me corresponde, pero debo confesarles que estuve casada con un hombre, de quien tengo un solo hijo varón. Con gusto comparto con las mujeres que aman a otras mujeres estos hechos reales de mi vida.

Cuando me divorcié del padre de mi hijo decidí darle un giro a mi vida, totalmente convencida de quedarme para siempre me fui a vivir a la hermosa ciudad de Mérida, Yucatán, con mi hermana la mayor, quien ya lleva varios años viviendo en ese lugar con su familia, mi hijo prefirió quedarse  con su padre y yo respeté su decisión, lo único bueno es que viene a verme muy seguido. Después de algún tiempo pude conseguir mi propio departamento y un buen empleo pero demasiado absorbente, necesitaba una sirvienta, una muchacha que me lavara, planchara e hiciera el aseo que yo no podía hacer, finalmente llegó una chica morena, delgada, oliendo a jabón, no era una belleza pero había mucha coquetería y cachondería en ella, con ese peculiar acento al hablar, traía consigo muy  buenas cartas de recomendación, me dijo que incluso había trabajado para matrimonios extranjeros y así debió ser, pues una de sus cartas estaba firmada por un tal Mrs. Walsh, o algo así, maravillada le pregunté si hablaba inglés pero la respuesta fue negativa, me dijo que esas personas hablaban español de manera muy entendible para ella, en fin, eso sería lo de menos.

"Entonces con las dos manos en mi poya comenzó a presionar las dos manos notando como mi sangre corría por las venas de mi pene yo no podía más estaba excitadísimo y empezó a lamerme la puntita rosadita ummm estaba en el paraíso menuda delicia, que lengua tenia y que bien lamia la puntita como dominaba esta técnica"

EL SUEÑO SOÑADO  (2º PREMIO)

Tras un intenso mes de Agosto en el que no paré de trabajar a pecho descubierto en el campo, se aproximaba el bello mes de Septiembre para unos, el peor mes del año, para otros como nosotros uno de los mejores.  Me di cuenta tras ver las noticias la multitud de casos de accidentes laborales que había habido durante el verano y me asusté así que me propuse al día siguiente ir a una agencia de seguros a comentar mi tema con un asistente.

Así que así fue, allí estaba al día siguiente, recién duchado con mi cabellera limpia y revuelta, mis ojos oscuros  con un toque un tanto informal vestido con vaqueros apretados un polo blanco de marca y unas zapatillas negras.  El edificio era muy grande de ocho pisos y tuve que subir al séptimo. Al entrar en la sala una bella chica rubia de pelo largo ondulado rubio con un flequillo muy bonito me atendió. Tenía una voz muy dulce con una expresión facial deslumbrante unos ojos grandes y una figura escandalosamente atractiva. Nuestra conversación apenas duró 20 segundos en tanto que ella me guiaba al sitio donde debía de ir, pero bueno supuse  que lo haría con todos el hecho de acompañar hasta la puerta y no de decirlo solo con señas.

Mi conflicto con mi mente duró segundos hasta que vi a la persona  que me iba a atender. Allí estaba intentado ponerme de acuerdo con el hombre de corbata pero una parte de mi inconscientemente pensaba en la bella mujer que me había atendido con anterioridad.

"Ella se levantó la falda, y Chico le arrancó las bragas de un tirón, lo miró y se dio cuenta de que el muchacho no estaba ya para andar con rodeos, tenía la sensación de que lo que se avecinaba no sería nada suave ni lento, lo que siguió le confirmó aquella sospecha, Chico la tomó por las piernas y la hizo subirse a la silla a horcajadas sobre él..."

EL FIERA

Juan entró a la casona de sus patrones por la puerta de la cocina que daba al patio trasero, Toña la cocinera le dijo que la Señora Mariana quería hablar con él en el privado, al entrar Juan al privado de Don Rubén, el jefe de la familia, encontró a la Sra. Mariana sentada en una de las dos sillas frente al escritorio de su esposo, le indicó a Juan que se sentara en la otra silla, así que quedaron cara a cara.

Mariana estaba guapa como siempre era una mujer atractiva, se había casado muy joven y a sus 38 años era la hermosa madre de una chica de 18, de pelo castaño y muy lacio usaba corte moderno y muy corto que la hacía ver más joven aún.

-Juan, te he notado un poco triste desde la muerte de tu esposa, ¿Cómo has ido sobrellevando esa situación?

-Pues la verdad es que ha sido muy difícil, fueron muchos años de felicidad vividos con ella, y acostumbrarse a estar solo no es fácil, pero creo que poco a poco lo estoy superando, en estos días ver a la niña Lauri me ha hecho muy feliz.

"Claro que te ha hecho muy feliz" pensó Mariana, notó que el rostro de Juan se iluminaba y aunque esperaba notar cierta malicia en el rostro del chofer al evocar a Lauri, no fue así, su felicidad era auténtica y parecía no tener relación con lo que entre Juan y Lauri había sucedido días antes.

-Si hay algo que pueda hacer Yo para que te sientas mejor Juan, ten la absoluta confianza de decírmelo, ten por seguro que estaré feliz de ayudarte en lo que sea.

"Me acerque a su lado, me arrodillé sobre el sillón, puse mis manos sobre sus piernas…, la mire…, sentí que sufría… Subí el borde de su camisa y puse mis labios sobre estas, recorría con mi boca sus muslos sentía mis manos apretando sus nalgas con fuerza, la jalé hacia mí, sentí que ella me estremecía, sentí que temblaba..."

MI VISITA A JOSÉ, MI PRIMO.

Me envían a casa de José, pues este llevaba dos años de casado y en estos dos años de matrimonio, había escrito solo dos veces y eran tarjetas, la familia creía que algo le sucedía.

Este tiene 20 años, no fui muy contento por dos razones, una, es muy tranquilo y hasta medio afeminado en su trato, no fuimos grandes amigos, ni siquiera en fiestas. La segunda. No me acordaba de la señora de este, a quien solo la vi en el matrimonio y nunca más.

Al llegar a la ciudad, ciudad le queda grande, al pueblo que vivían estos tórtolos, llegue a su casa y me atendió Marcia, la señora de José, pregunte por este y me comunico que volvería pronto del trabajo, solicitando antecedentes de quien era yo. Me presente, soy Leo primo de José, tengo 16 años estudio en el Liceo Nacional, no me interesan los camiones como a tu marido, pero me encantan las fiestas le dije y ella rió ante mi presentación.

En eso llega José, me saluda muy afectuosamente y me dice si me acordaba de Marcia, mentí asegurándole, por supuesto…, y conversando me preguntó que pasaba, eso digo yo, conteste y le conté cuales eran las preocupaciones de su madre y el resto de la familia al no tener noticias de él. En que poco me gusta escribir y la verdad las tarjetas las mando mi señora, porque con mi trabajo llego a esta hora tu ves que ya son casi las ocho de la tarde, es cierto contesto, pero continuo, me siento bien, estoy bien y gracias por pegarte el viajecito de casi 12 horas en bus para saber de mi, no te preocupes respondí fue bonito conocer esta parte. Ahora dijo él comeremos y nos acostaremos pues mañana debo partir antes de las seis de la mañana en viaje otra vez, si, si le dije, pero primero déjame ir a comprar pasaje para volver hoy, se rió y me dijo perdiste, no hay bus de regreso hasta mañana y después de las doce. Oh, fue mi respuesta, entonces dime donde hay un hotel para dormir, loco me dijo, dormirás aquí en mi casa.

"Con ganas, agarré las nalgas de la chavalita, estrujándolas con fuerza, lo que hizo que un gritito de sorpresa se le escapara. De perdidos al río, me daba igual, si la hermana se despertaba iba a tener que llamar al ejército para evitar que yo terminara de follarme a aquella leona"

VIAJE A BARCELONA  (1º PREMIO)

Soy un tipo normal, españolito de a pié y que escribo esta historia porque todavía no me creo lo que me ha pasado. Normalmente yo soy de los que leen estos relatos, sin acabar de creerme que estas cosas pasen, para hacerme unas pajillas, como dice nuestro paisano Torrente. Pero hoy me he erigido en protagonista, así que no me aguanto las ganas de contárselo a alguien… y como mis amigos no me iban a creer…

Recibí una llamada para concertar una segunda entrevista de trabajo, lo que era la primera que me pasaba, así que, loco de contento, accedí a todo lo que me dijeron.

El problema es que esta reunión no se celebraba en mi ciudad, sino en Barcelona, a unos buenos mil y pico de kilómetros de casita, y es que claro, en mi curriculum figuraba mi completa movilidad geográfica para poder optar al puesto.

Bueno, qué se le iba a hacer. Todo fuera por lograr un buen trabajo. El siguiente problema era el transporte hasta la ciudad condal. El avión quedaba descartado para mí, pues el billete era un poco caro para mis posibilidades. El coche… ni pensarlo, menudo palizón. Así que me decidí por el sistema de siempre: el tren.

Con todo decidido, reservé billete en ese tren, en un departamento privado a precio de billete normal gracias a los contactos de mi padre. Y ese fue el inicio de mi aventurilla.

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